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Violencia intrafamiliar: ¿Cómo buscar ayuda?

Han incrementado los casos de violencia intrafamiliar o doméstica a raíz de la contingencia a nivel global que vivimos. El tiempo que convivimos puede parecer excesivo, combinado con poca interacción con otra gente, tecnología desmedida, y más elementos que en combinación son una bomba mental y emocional.

No ahondaremos en el tema. La presente nota tiene como motivo ofrecer soluciones a los problemas que suceden dentro de casa. Es distinta a la violencia hacia la mujer o algún individuo en específico. Se trata de conductas nocivas en general, ya sea de manera física o verbal.
Ponemos a tu disposición una serie de acciones que puedes tomar para prevenir cualquier daño. También en caso de que ya haya sucedido.

Solicitar asistencia a terceros

Primero que nada, háblalo con personas de confianza. Tu hermano, hermana, madre, hijo o demás personas que te puedan ofrecer ayuda. Incluso un amigo puede apoyar. Es un tema delicado, por eso recomendamos que lo hagas de manera discreta.

Busca el número de tu país para asistencia en violencia intrafamiliar, comentamos esto porque quizá lean esto de todas partes del mundo. En cada país existe un número para víctimas. Si está muy ocupado o no quieres que te escuchen, también hay refugios o centros de asesoramiento en la ciudad.

De antemano, tenga avisada a tu persona de confianza. Así, cuando suceda lo que sea ya tendrás con quién acudir. Los brazos de ese tercero serán tu mejor refugio.

 

Método de escape

El transporte resulta igual de importante. Para poder moverte, planifica la ruta y el medio. Digamos, puedes pedir un taxi rápidamente, o realizar una llamada a alguien que esté disponible. Así mismo, preve la zona de la casa por donde saldrás para evitar que te avisten.

Prepara tus elementos básicos para que nada te detenga. Tu identificación oficial, celular, medicamentos y ropa son necesarios pase lo que pase. Es cuestión de prevención. Así, evitamos altercados mayores.

Abandonar tu domicilio es una de las mejores opciones. Debido a que es el escenario del crimen, tienes muchos factores a tu favor si evacúas en el momento indicado.

 

Comunicación preparada

Sonará como alguna película simplona. Pero en realidad puede funcionar. Establece un código o lenguaje con tus hijos, padres o vecinos para que puedan entender qué es lo que está por suceder. Ya sean señas o palabras clave, pueden ser la manera perfecta de despistar al enemigo.

También tener en mente qué podrías mandar de mensaje de texto para que no sea evidente. Muchas veces, la otra persona se inmiscuye en algo tan privado como el celular. Pero se puede pactar en persona el lenguaje cifrado para comunicarnos en el momento preciso.

 

Ya sucedió la agresión

Quizá sucedió muy rápido y no hubo tiempo para prevenir. Es momento de comunicarte con una ambulancia. Cualquier número de emergencia funciona en este punto.

No importa si es policía, ambulancia o incluso bomberos, la intención es convocar a la presencia de agentes de rescate para auxiliarte en esta situación.

En realidad, la violencia pasó hace tiempo

La mayoría de veces, estas situaciones dejan secuelas. Si sientes ansiedad, estrés o cualquier otra reacción psicológica, también acude a terceros. Explícales para que sepan lo que sucede.

Además, reducir las causas de estrés será medicina para el alma. Sea trabajo, cuidar a los niños, manejar o lo que pueda generar estrés, suéltalo y dedícate a algo más.

Haz ejercicio. Cualquier actividad física relaja y nos hace entrar en sintonía con nosotros mismos. La meditación aclara los pensamientos y emociones. El yoga es ejercicio más meditación. Busca la actividad que mejor embona con tu actitud y practícala con frecuencia. Conviértelos en rutina.

Repite cualquier acción que te ha ayudado en el pasado. Respirar profundamente, tejer, jugar, salir, lo que sea. Algunas personas generan algo que se puede llamar “ancla emocional”, que nos hace reaccionar de determinadas maneras.

 

Quiero denunciar

Encuentra los procedimientos que tu país requiere. Es una decisión importante y requiere valentía. No olvides prevenir todo lo que pueda pasar. Cuando denuncias, te pones en riesgo a ti también. La gente suele tomar represalias. Por eso, ten un plan previo.

Apoyamos esta conducta, sin embargo recomendamos ser muy prudentes a la hora de hacerlo y tener un plan de emergencias muy detallado. De igual manera, te invitamos a que tomes consejos de los subtemas previos de este mismo artículo.

Conclusión

Analiza tu caso peculiar de violencia intrafamiliar. Sabemos que no es algo bueno, pero debes de prevenir lo que sucederá también. Tu integridad presente y futura son igual de importantes. Una planificación efectiva puede incluso sanar tu vida.

Piensa quién te puede ayudar, qué rutas de escape puedes tomar, qué puedes hacer cuando te agarre un ataque de ansiedad.

En caso de que ya haya sucedido, descansa, reduce el estrés, encuentra tus actividades favoritas. Convivir con las personas que quieres te dará libertad y energía positiva en tu vida.

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¿A qué le temen los niños?

Este es el primero de nuestros blogs que trata sobre esos pequeños habitantes del planeta: niños. En esta ocasión, nos concierne una de las emociones que comúnmente se relaciona con ellos, el temor.
Primeramente, vamos a delimitar qué es un niño para el presente artículo y cómo podemos definir el temor. Tratamos de niños incluyendo al bebé y hasta antes de la adolescencia, o preadolescencia. Solo usaremos estos estimados. No intentamos decir que cierta edad ya es la adolescencia, puesto que a veces no se definen los periodos con facilidad.

El temor se siente como un impulso de evasión de lo que se considere nocivo. Así, las personas se rehúsan a lo dañino con naturalidad. Podrá parecer que se necesita ser consciente del peligro para huir de él. Pero al parecer ya tenemos mecanismos biológicos y psicológicos para identificar dicho peligro y temerle.

Una prueba podría ser la reacción que tenemos a los sonidos fuertes y repentinos. Nos provocan estado de alerta y se nos acelera el pulso. Asimismo, los niños sienten a flor de piel (o con intensidad) temores peculiares.

Lo desconocido

En general, la gente siente desconfianza de los extraños. Es probable que cualquier niño se sienta indefenso. Este miedo o ansiedad nace desde temprana edad, se estima que cuando tienen alrededor de 8 años. El bebé ya es capaz de identificar rostros, por lo mismo reconocen al padre y madre y los pueden diferenciar de otros.

La mayoría de niños tardan en acostumbrarse a una nueva persona en su mundito. Aun cuando se trata de gente recurrente en su vida, dígase tíos, vecinos o una niñera, el pequeño se rehusa al inicio. Dependiendo del bebé, el ritmo para acostumbrarse varía.

Sus mecanismos de alerta son el llanto y aferrarse de sus padres. Comunican sus emociones cuando lloran, así el adulto sabe cómo tratarlo. En el segundo método, se agarran a sus padres, pues les resulta lo más familiar del mundo. Los padres cuidan de ellos diario.
Experimentan una reacción similar con sonidos fuertes, pues no reconocen lo sucedido. Su inexperimentada capacidad genera desconfianza en ellos.

En este rubro también cabe el miedo de las sensaciones nuevas. Debido a ello, puede sobresaltarlos el baño, las cosquillas y otras poco comunes para ellos. Lo desconocido responde en gran medida a qué le temen los niños.

Caídas

El bebé tiene inteligencia nata. Su cuerpo le avisa cuando se va a caer, cuando está sujetado con firmeza. Por eso, la seguridad emocional que le proporciona la firmeza erradica todo temor. Pero el pequeños sí percibe cuando está en peligro de sufrir daños físicos por su joven fragilidad.

Separación

Nuestros pequeños compañeros dependen por completo de sus progenitores, sea uno o dos. Aunque el tutor no siempre es su padre o madre biológico, es digno remarcar. Durante gran parte de la infancia, aún no son autosuficientes. Se cree que la mente ya lo sabe y entiende sus circunstancias. Por eso, sufre temor frente a cualquier separación de sus proveedores.

Sea en la escuela o para cuidarlo durante el día, el niño percibe un grado de peligro. Solo recuerda una forma de vivir, y es con ayuda de sus padres. Así, se resiste a depender de un extraño.

Fantasía

Se estima que alrededor de los cuatro años, la imaginación comienza a hacer lo suyo. La cabeza del niño crea historias e interpreta la realidad a su manera. Se cree que aún no desarrollan la capacidad de diferenciar entre la realidad y la ficción. Por eso, si les cuentan un relato terrorífico, puede lo tomen por cierto.

Los sueños y pesadillas parecen pertenecer a la realidad. Lo desconocido estremece a los pequeños, pues es un hueco rellenable por mil historias. Por eso, parecen terrenos peligrosos la oscuridad y los espacios poco frecuentados como debajo de la cama.

Los seres fuera de lo común pueden llamar su atención y despertar emociones negativos en ellos. Por eso, los payasos, Santa Claus y otros personajes estrafalarios provocan el mismo impulso de evitarlos. Se distinguen con notoriedad de las personas comunes, entonces los niños les tienen sus reservas. Puede que así se responda a qué le temen los niños.

El mundo real

Con el paso del tiempo, aproximándose a los ocho años, los niños comprenden lo real. Cada nuevo peligro son las cosas que sí podrían pasar. Vislumbran los riesgos y los miden con sus capacidades. Muchos ya son conscientes de sus oportunidades contra un adulto queriendo aprovecharse de ellos.

Ya dimensionan la magnitud de un desastre natural, sus habilidades de supervivencia y la malicia de otras personas. Quizá todavía imaginan que hay un “hombre malvado” dentro de su clóset o armario, pero el miedo se aproxima más a elementos de la realidad.
Miran las guerras como peligros inminentes, con un fuerte grado de realidad. Aunque el adulto a veces lo aisla del su realidad, la verdad es que podríamos sufrir de sus secuelas y los niños contemplan ese peligro latente.

El perro, por su carácter escandaloso, intimida al niño. Con prudencia, los niños toman su distancia. Se saben incapaces de defenderse contra un animal aparentemente incontrolable.

Cambios

Al parecer, la humanidad tendemos a las rutinas o a procedimientos que nos son familiares. Hay quien dice que somos animales de costumbres. Y hace sentido, pues ya conocemos ciertos lugares y personas. Nos sentimos seguros debido a que nada puede agarrarnos desprevenidos.

Se sospecha que desde el segundo año de vida, ellos ya establecen lo que les es familiar y extraño en su entorno. Por eso, cualquier cambio representa una alteración del su orden tranquilo.

Cabe remarcar que no todos los miedos fueros tratados en el presente artículo, pues la lista es bastante amplia.

Conclusión

Todo apunta a creer que los niños, como los humanos en general, poseen una sabiduría innata. El cuerpo y la mente reaccionan con sus mecanismos de defensa ante los potenciales peligros. El temor es, entonces, un acto de protección de un pequeño ser que busca sobrevivir. Identifica a los padres como parte vital de su vida. Su dependencia se justifica de esta manera.

Sin embargo, hay miedos muy grandes para los infantes y no les permiten vivir. Solo en este grado de temor se les recomienda asistencia profesional. De lo contrario, se considera una reacción natural y sana de los niños. Esperamos haber respondido a qué le temen los niños.

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Qué causa miedo o pánico en personas adultas

Se asocia el miedo con la etapa de la infancia usualmente. Puede ser por la imaginación activa y el desconocimiento del mundo por parte del niño. De esta manera, se justifica que un pequeño sienta miedo antes de ir a dormir, de ir a nuevos lugares o de alguna historia. Sin embargo, cuando el miedo se vuelve presente en los adultos, al grado de provocar estragos en mente y cuerpo, se le suele considerar un problema grave.

La responsabilidad que conlleva ser adulto es un regalo y una carga. Somos conscientes del mundo que nos rodea, y decidimos cómo obrar. Pero cuando las emociones nos sobrepasan, todo se descontrola. Por eso, a todos nos interesa saber qué causa miedo o pánico. Así, podemos prevenirlo y saber cómo aconsejar a nuestros seres queridos.

 

Precedentes familiares

En realidad, a cualquier persona le podría pasar. Debemos de tenerlo claro. Sin embargo, una serie de factores nos previenen con tiempo. Algunos están en nuestro control y otros no. Por ejemplo, se reitera que la genética podría jugar un papel clave. Aumenta la probabilidad de experimentarlo cuando tenemos familiares proclives a ataques de pánico o miedos intensos.

 

Experiencias intensas

La vida rara vez pasa desapercibida. Todos tenemos una historia por contar, mala, buena o sencilla. Pero las malas vivencias dejan huellas muy ondas. Probablemente como manera de defensa, recordamos las experiencias desagradables para defendernos de ellas. Sin embargo, a veces el recuerdo nos acosa, incluso revive y causa estragos en nosotros.

Cuando somos conscientes de esta situación, conviene asistir a asesoría profesional. No siempre podemos lidiar con estas experiencias. Nos rebasan, no entendemos bien qué sucede del todo. Con frecuencia, la mirada exterior nos revelará aspectos que no podíamos ver. Les podemos llamar puntos ciegos. En este punto, abrirnos a ayuda de un tercero también es amor propio.

 

Caldo de cultivo

Por decirle de alguna manera, el caldo de cultivo perfecto del miedo y pánico es el estrés y las emociones negativas. Una vida sin descansos y llena de dificultades nos baja las defensas, físicas y mentales. Sin lugar a dudas, es una razón que causa miedo o pánico.

La verdad, muchas veces no está en nuestras manos el manejo de tiempo. Suceden imprevistos y hay rachas de mala suerte. Sin embargo, podemos desahogarnos haciendo lo que sí está en nuestras manos. Podemos terminar las labores con tiempo, dormirnos lo antes posible para descansar, alimentarnos sanamente y preveer lo que puede pasar, entre otras cosas.

Aquí radica la importancia del amor propio. Nadie dijo que trabajar y vivir con buenos hábitos sea fácil. Es disciplina y trabajo duro. Pero con el tiempo nos recompensará y nos hará la vida más fácil.

 

Consumo

Como mencionamos antes, la dieta determina el funcionamiento de nuestro cuerpo y mente en cierta medida. El consumo constante de estimulantes como café, alcohol, tabaco y otras drogas probablemente tenga como consecuencia descompensaciones. Así, después el cuerpo tiene problemas para funcionar correctamente.

Además de la dieta general que nos ayuda a desempeñar, el consumo recurrente de sustancias con efectos en el sistema nervioso y otros produce secuelas físicas y mentales. Este es un problema distinto de la adicción, pero va de la mano.

 

Fisiología

Nuestro cuerpo a veces sufre deficiencias. Todas las relacionadas con el sistema nervioso y endócrino pueden responder a qué causa miedo o pánico. Cuando esto sucede, carecemos de la capacidad de responder con eficacia a los estímulos externos. Y si los estímulos son muchos, se acumulan y provocan consecuencias en nuestras emociones.

Tenemos otro motivo fuera de nuestras manos. Pero lo que sí podemos hacer es asistir con un especialista para que nos diagnostique y nos ofrezca opciones. Los adelantos en la medicina sin duda nos ayudarán. Y no temas, quizá no sea necesario tomar medicamentos fuertes.

 

Rasgos que causan miedo miedo o pánico

Podrá parecer una simple reacción, pero en realidad parece que es un entramado de actitudes. Estamos hablando de esas reacciones desagradables generadas a raíz de un factor exterior. Por poner un ejemplo, cuando alguien te agarra el brazo sin mala intención, pero uno reacciona de mala manera y siente miedo. Una situación así, acumulada, genera estrés innecesario en el cuerpo. Ahora imaginemos que sucede muchas veces en el día, sumado al estrés laboral, más el tráfico y problemas en casa.

Hacernos conscientes de lo que sentimos es uno de nuestros principales aliados. No tiene nada de malo reaccionar así a un contacto corporal, o a una conversación. Al contrario, es normal. Lo importante es notarlo y poder contárselo a alguien de confianza o a tu psicólogo. La reacción se origina de algo en específico. Siendo conscientes de estos detalles, podemos enfrentar mejor las crisis.

Por último, importa destacar que podemos hacer un esfuerzo consciente para no malinterpretar estas reacciones. Por ejemplo, algún día se nos puede acelerar el ritmo cardiaco o alguien nos puede empujar por accidente. Quizá no sucedió nada, solo fue una reacción de nuestro cuerpo o de alguien más. No existe ninguna amenaza. Hacernos consciente nos da libertad. Sonará irónico, pero eso es lo que realmente sucede, y no todos los cuentos en nuestra cabeza.

 

 

Conclusión

Ya sabemos qué causa miedo o pánico. Quizá no con exactitud, pero ya estamos lo suficientemente preparados para conocer el problema y confrontarlo. Pueden ser muchas razones. Nuestra tarea individual es hacernos un autodiagnóstico. Ser sinceros con nosotros mismos nos dará la clave. Si después de intentar, todavía no podemos resolverlo, la perspectiva de un profesional siempre ayuda.

A veces se trata de aceptar que alguien puede conocer más que uno mismo. Porque aunque sea nuestra vida, la vivimos de manera inconsciente. No podemos entender todo lo que sucede a nuestro alrededor.

Otras veces, se trata de conocer a aquella persona de confianza que nos ayudará con nuestro miedo que tenemos guardado. Es algo difícil, pero es necesario. Te lo mereces. Podemos hacer de esta lucha diaria una vivencia más sencilla y disfrutable. ¡Gracias por leer nuestro blog!

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Psicólogos online: diferencias con la terapia presencial

A raíz de la contingencia, el formato de psicología a distancia se volvió popular. Sin embargo, se trata de una forma practicada por lo psicólogos online antes de esta situación. No es un método nuevo sin ser probado antes, sino que andamos en terrenos ya explorados.

Bastantes terapias siguen surtiendo efecto. No te vamos a mentir, no todas son viables. Pero se hace énfasis en las que sí se puede para lidiar con cualquier problema. La comunicación sigue jugando un papel fundamental, es la base. El psicólogo necesita proyectar empatía y planear bien la sesión para ganarse la confianza del paciente, ya sea presencial o virtualmente.

 

Sana distancia

Desde luego, a partir del brote del COVID-19 debemos cuidarnos de salir a lugares concurridos como nunca antes. Las ventajas de ser un servicio basado en la comunicación le permitió mantenerse funcionando. Se suma el factor que la depresión y ansiedad aumentaron en las personas que gustan de salir. Entonces, la psicología ha jugado un papel primordial para regular la situación global.

El carácter flexible de la psicología le permitió mantener su ritmo habitual de trabajo. Incluso, puede que haya mejorado, como se ve a continuación.

Secreto profesional

Nadie fuera de la terapia se enterará. Nadie mirará que entras y sales, o preguntarán, en caso de que así prefieras. Se puede buscar la discreción que se necesite. Es verdad que el psicólogo ya mantenía su ética para guardar toda información. Sin embargo, hay quienes prefieren que nadie se entere. Y cuando dicen nadie es nadie.

Chat

Si te consideras tímido, la mensajería instantánea resulta un método perfecto. Incluso puedes mantener aún mayor privacidad de esta manera. Siendo sinceros, hay cosas difíciles de decir. Pero todo fluye cuando la mente habla por medio de los dedos.

Otras veces, en persona se nos sale lo intenso y desbordamos en gritos sin realmente trabajar los problemas. Es un método de defensa, y es natural. La clave está en hacerlo consciente y saber cómo manejarlo. Aquí, el chat podría jugar a nuestro favor.

Los mensajes de texto tienen la gran facultad de tocar temas delicados sin la intensidad del tono de voz. Tampoco nos sentimos tan juzgados, pues no se tiene la mirada encima del psicólogo. Si bien no es negativa, se percibe como un espectador y eso cohíbe a quien sea.

En la comodidad de tu hogar

Al ver el lado bueno de la situación, el distanciamiento social despejó la vida de muchos que ya necesitaban espacio. Un tiempo para sí mismos. Aquí se presenta un factor que diferencia a la terapia online: el paciente está en la comodidad de su casa.

Quizá el psicólogo te guíe para que te sientes o te acuestes. Sin embargo puedes hacerlo en tu lugar favorito. A todos nos empodera sentirnos en nuestra cada, en una locación que es muy familiar para ti. Te expresas con confianza, no te intimidas. Las personas mantenemos el instinto de sentirnos seguros en sitios o con personas conocidas.

Cabe mencionar la facilidad para personas con dificultades para caminar o transportarse. Si está en silla de ruedas o con cualquier adversidad, es una manera de acercar la terapia a ellos en lugar de exponerlos a que un psicólogo se acerque. Para respetar la sana distancia, sobre todo.

Adiós al tráfico y costos de transporte

La terapia desde casa ahorra complicaciones, ya sea transporte particular o público. Se previenen accidentes viales y a las inseguridades urbanas. Desde dejar el auto en un lugar público hasta la incomodidad de compartir un transporte colectivo con algunos pasajeros extra. Son detalles que significan una diferencia cuando se acumulan muchos.

Además, evitamos el estrés generado por el tráfico pesado. En general, uno como paciente se expresa con mayor libertad cuando tiene menos obstáculos para llegar a su cita.

Por otro lado, los ahorros monetarios derivados facilitan continuar con las terapias. El factor económico siempre importa. Por eso, el ahorro en transporte puede ser significativo, al igual que el tiempo. Todo cuenta, y suma o resta.

Las horas invertidas en el transporte ahora pueden ser de descanso o para adelantar tu proyecto personal. Así, se logran mejores resultados.

Recomendaciones digitales con psicólogos online

Los elementos técnicos también desempeñan un rol crucial. Tener un internet de buena velocidad para una videollamada es lo ideal. Ya sea en celular o computadora, se recomienda probar la velocidad de la red para asegurarnos que no habrá interrupciones graves.

No importa si tu cámara no es la mejor, el internet protagoniza tu experiencia. ¿Por qué? No tiene graves consecuencias que la otra persona no te mire en alta calidad por tu cámara. Sin embargo, el tiempo de la llamada se mantiene en una hora, o lo que dure la terapia.

Te recomendamos una hora donde te sientas con lucidez. Pasa que, como estamos en casa, podría hacerte fácil dormir. Parecerá un consejo simple, pero es tiempo que tú estás pagando y quieres logar resultados.

Por último, puedes proponerle todo lo que se te ocurra a tus psicólogos en línea durante la sesión, por ejemplo puedes apagar tu cámara al hablar, así se reduce la sensación de cohibirte. También le puedes pedir que apague la suya, para reducir las miradas. Es un efecto psicológico, pero adivina… ¡Sí ayuda!

 

En conclusión, las facultades de los psicólogos online sobre la presencial resaltan en el contexto de hoy en día. A su vez, habrá quienes prefieran el método tradicional. Sin embargo, la practicidad de las tecnologías nos ahorra energía, tiempo, dinero y exposición a los riesgos.

El respeto de la sana distancia sumará puntos de ahora en adelante, en una sociedad que debe de controlar su flujo de movimiento humano. Además, el nivel de privacidad incrementa, para aquellos que les cuesta sacar las cosas del pecho.

Si te da curiosidad, te recomendamos que lo intentes. Tu primera vez te dirá mucho, sobre todo después de leer esta lista de factores que diferencian a los psicólogos online de los tradicionales presenciales.

De igual manera, sabemos que cada persona es distinta y las sesiones presenciales tendrán mejores resultados. Al final del día, lo que importa es que alcancemos nuestras metas para hacer de este un mundo más habitable. Cada detalle cuenta.

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Por qué se produce la depresión postparto: orígenes y síntomas

Se le considera a la depresión uno de los malestares comunes actuales. Debido a esto, tratamos el tema en este blog con frecuenta. Aquí puedes leer un artículo sobre la depresión mayor y otro de las causas de la depresión en general. Antes explicamos que los desequilibrios hormonales pueden provocarla, sin embargo el artículo de hoy se refiere a la pregunta peculiar, ¿por qué se produce la depresión postparto?

 

Cómo identificarla

El primer paso consiste en identificarla y cerciorarnos que se trata depresión postparto. Lo sabemos porque los problemas que genera son graves. La afección debe tratarse, pues sucede en un momento importante para la madre y el hijo. Sucede durante el primer año después de dar a luz. En este periodo, el niño depende en su totalidad de su progenitora. Ella le suministra todo lo necesario, y a la vez debe de cuidar de sí misma. Sin embargo, el cuerpo de la madre vive un vaivén de emociones originadas por las hormonas.

Los estrógenos y progesterona se encontraban en su pico durante el embarazo, más presentes que nunca. Se viven nueve meses de un embarazo lleno de sentimientos encontrados e intensos. Posteriormente, la bajada abrupta de hormonas produce otro cambio y cada cuerpo reacciona distinto. Esto podría responder a por qué se produce la depresión postparto.

Reiteramos, se convierte en depresión cuando piensas de manera riesgosa, o los sentimientos son demasiado intensos. Cualquiera experimenta la tristeza, melancolía, ansiedad o fatiga, incluso a los que parieron. Lo que caracteriza a este malestar es justo el peligro propio y del bebé. En ese momento, sabemos que necesitamos atención profesional.

Otra manera de identificar la depresión es por su duración. Todos tienen un mal día, pero no todos se sienten infelices por tres semanas en fila. A partir de dos semanas, ya se sospecha de la depresión. Debemos remarcar que rara vez una mujer supera esta condición sin algún tratamiento, además que se resuelve en menor tiempo.

 

 

Cómo diferenciarla de otros malestares

Cabe destacar que es distinta a la depresión prenatal, puesto que esta última se da antes del parto. La importancia de este factor radica en el tratamiento que debe de recibir cada condición, pues aunque se parecen tienen características distintas.

Muy bien, ya nació el bebé, ahora vamos a prevenir. Sigamos descubriendo por qué se produce la depresión postparto. Tener una nueva vida en las manos hace que nazcan consideraciones en la cabeza de la madre. Es completamente normal. Te escribimos una lista de pensamientos frecuentes en la progenitora a continuación.

  • ¿Seré buena madre?
  • El parto acabó con toda mi energía y ahora tengo que cuidar de una vida. (eso solo pasa en el momento justo después de dar a luz)
  • Tener un hijo no es cualquier cosa.
  • Duermo poco, descanso mal. Me preocupa que le pase algo al bebé por mi falta de sueño.
  • El trabajo me tiene saturada, ¿cómo haré ahora con el bebé?
  • Lo mismo con la casa, no se cuida sola.
  • Debo de ser perfecta para mi hija, se lo merece.
  • Ya no soy tan atractiva, la gente se comportará distinto conmigo.
  • ¿Y el tiempo para mí dónde queda?

Todas las consideraciones son normales. No significan que tengas depresión postparto, por eso las mencionamos. Resulta vital mencionar los sentimientos que caracterizan a la depresión: ganas de autoinflingirse daño, o al bebé. Sin embargo, cuando el sentimiento se hace presente y se combina con las consideraciones que mencionamos, se aviva el fuego por decirlo de alguna manera.

 

Por qué se produce la depresión postparto

Se trata de una situación opuesto de sencilla, la depresión postparto es una odisea. Como madre, entregas el alma a tu hijo, sacrificas descanso, comida, tiempo para ti misma. Recuerda, no significa que deba de ser así, pero suele suceder debido a la sociedad en la que vivimos. La madre se encarga en mayor medida del bebé, aunque nosotros pensamos que no debería de ser así. El padre también debería de jugar un papel vital en el cuidado.

Ahora, profundicemos en las razones unidas a la depresión postparto. Las crisis de ansiedad y depresión al final del embarazo la anteceden de manera directa. El cuerpo se predispuso. Sin embargo, tampoco es una regla. Puede que se tengan dichas crisis sin secuelas o réplicas. Sucede un caso similar si se han experimentado depresiones y ansiedades fuera de la preñez. El cuerpo tiene la tendencia a estados psicoemocionales negativos, y sirve conocer este historial. Vamos un poco más atrás. Si existen casos en familiares previos, existe una razón para sospechar. Importa tenerlo en cuenta para los profesionales, así ellos podrán hacer un diagnóstico acertado.

Analicemos otros motivos. La mujer en estado de gestación requiere cuidados. Algunas veces, se podría complicar la situación del bebé o la madre y ponerlo en riesgo, al grado de necesitar aborto. Un aborto previo puede tener como consecuencia depresión postparto. En consecuencia, la madre posee el miedo, consciente o inconsciente.

Los riesgos externos, o situaciones que no están en manos de la madre, de igual manera juegan un papel decisivo. La relación con la pareja, el abuso sexual infantil, los problemas financieros, la falta de trabajo, la violencia obstétrica (o la provocada por el personal médico) o violencia de otra clase responden a ¿por qué se produce la depresión postparto.

Por último, ¿por qué se produce la depresión postparto? Existen razones exclusivas de la madre. La baja autoestima se puede convertir en depresión. No estamos culpándola, sin embargo si la progenitora conoce su situación y no hace nada al respecto sería negligencia suya. Es parte de un embarazo responsable.

Algo similar pasa con los embarazos no deseados. La desidia o la negación del embarazo se pueden tratar. De lo contrario se consideraría conducta irresponsable de la madre. Por otra parte, en distintas partes de Latinoamérica y el mundo existen políticas diversas alrededor del aborto. La libertad de la madre de parir al niño sigue siendo un tema polémico. Pero la decisión de ser madre aún cabe en la voluntad de la progenitora.

 

Como conclusión, la variedad de razones nos pone a reflexionar sobre un tema tan importante. Muchas veces no es culpa de nadie, pero se debe de tratar de igual manera. Siempre mantengamos la pregunta en la mente, ¿por qué se produce la depresión postparto?

Se recomiendan citas con psicólogos o médicos. Cualquier artículo en internet promueve el uso de antidepresivos, sin embargo tal vez se le puede aplicar terapia al paciente. Quizá no necesitamos llegar a una solución de tal magnitud. Tomar medicamentos tiene efectos fuertes en el cuerpo, y nunca se debe de llegar con la intención de ser medicado de esta manera. Nos imaginamos la intensidad que se siente en ese momento, sin embargo el estudio profesional ofrece como resultados otras alternativas.

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Si te preguntas: De dónde viene la depresión

El tema de la depresión fue tocado previamente en este blog. Lo puedes encontrar navegando por nuestro sitio, el tema a tratar era la depresión mayor. El día de hoy, nos toca lidiar con su origen. De dónde viene la depresión. Primero, vamos a describir sus características para conocerla mejor, después expondremos sus causas psicológicas y fisiológicas.

 

Aspectos generales

La OMS lo define como una enfermedad común, puesto que la sufren más de 300 millones de personas en el mundo. Representa a un número importante, porque se trata de una aflicción que impide realizar las actividades diarias parcial o totalmente. Esto significa que parte de la población se ve mermada, limitada en su vida. Los signos que los afectados experimentan varían desde la tristeza (el más común), el enojo, pérdida, frustración. No obstante, la permanencia de estos signos es lo que genera depresión. Serán semanas o meses, pero el depresivo se sentirá así por periodos prolongados.

 

Sin embargo, pocas personas se tratan de este malestar psíquico. Según la misma OMS, menos de la mitad. ¡En algunos países solo uno de cada diez recibe ayuda! Cada año, cerca de 800,000 personas se arrebatan la vida suicidándose, producto de un manejo incorrecto de esta enfermedad. Representa el segundo mayor peligro para los jóvenes de entre 15 y 29 años de edad. Este dato abre paso a la cuestión central del presente blog: de dónde viene la depresión.

 

Principales causas

No se puede definir una causa específica. De cualquier manera, hay una serie de síntomas que la rodean. Se pueden catalogar en grupos generales como la sociedad, los hábitos y enfermedades físicas, la genética y la condición psicológica. Vamos a ir punto por punto para entenderlo a profundidad. Cabe mencionar que todos se relacionan entre sí. Por eso hacemos hincapié en que no es una causa específica, sino producto de varias.

  • Factores sociales: aquí englobamos todos los factores externos que influyen en nuestras personas, por ejemplo el empleo, la familia, la relación en pajera, la colonia donde vives e incluso la relación con las mascotas. A muchos les pasa que pierden su empleo, pasa algún problema con la familia o la colonia se pone peligrosa. Son momentos normales. Pero cuando se prolongan, pueden crear negatividad y en consecuencia estados mentales depresivos. Otro aspecto que suele pasar desapercibido es el aislamiento social, pues no se relaciona con este malestar usualmente. Probablemente te preguntas de dónde viene la depresión.  Tiene más orígenes de los que nos imaginamos.
  • Factores psicológicos: en este rubro caben todas las situaciones intensas que se experimentan y dejan una marca en nuestra psique. Digamos, un hecho traumático o una idea que nos rehusamos a superar. Un rechazo amoroso puede durar un día o un año, dependiendo del protagonismo que tenga en nuestra cabeza. Un accidente con los padres pudo devenir en una memoria escalofriante en el futuro, pero nunca se resolvió del todo y dejó marcas.
  • Factores genéticos: nadie tiene control sobre la herencia que nos dejaron nuestros padres biológicos. Se le considera un factor generalizado. No obstante, puede ser un comportamiento aprendido de los padres. Podríamos decir una especie de réplica, pues como sabemos los niños entienden gran parte del mundo por medio de los padres. Absorbemos sus actitudes y creencias de manera inconsciente. Aunque quizá esta opción no reune las razones suficiente. ¿De dónde viene la depresión?
  • Factores fisiológicos: los ciclos hormonales cumplen sus funciones. De cualquier manera, pueden provocar desvarío emocional. Aquí se muestra con mayor frecuencia en las mujeres por la ovulación y los constantes cambios físicos que conlleva.
  • Hábitos: el abuso de sustancias que se vuelven nocivas para el cuerpo y mente lleva a descompensar el equilibrio emocional. En respuesta, el cuerpo decae tras los excesos y tarda en recuperarse. Sin embargo, el consumo frecuente conduce a mantenerse en ese estado y se malacostumbra. Hablando de lo que el cuerpo ingiere, una dieta balanceada puede fungir como un factor clave para prevenir la depresión.

¿De dónde viene la depresión? Nos atreveríamos a decir que de la relación de distintos factores al mismo tiempo. Pondremos un ejemplo para expresar mejor esta idea. Si una persona come bien, hace ejercicio y lleva una buena relación con su familia, podrá sobrellevar de mejor manera un “gran problema” como la pérdida de un trabajo. De igual manera, es menos probable que sufra un desequilibrio hormonal si se alimenta de manera balanceada y hace ejercicio.

Pasa que las dificultades graves de la vida nacen cuando una cosa lleva a la otra. Un problema desencadena otro, y así se pasa la vida. Se vive con las llagas abiertas y reviviendo una misma emoción una y otra vez.

Parte de la población carece del conocimiento sobre la salud mental, hay quién cree que la depresión es estar triste y ya. En el pensamiento popular sí es así, pero sirve hacer la distinción clínica para poder tratar la condición. Sin embargo, el estudio del fenómeno y la promoción de esta información han ayudado a progresar.

No importa de dónde viene la depresión

Algunas veces las cosas no están en nuestras manos. El caso de niños transexuales es un buen ejemplo. Ellos sienten su manera de ser, sin embargo la sociedad se contrapone tajantemente a su libertad. Dicha actitud se refleja en su entorno y viven una ansiedad o depresión constante por la presión y desprecio de la sociedad. Pocos son los niños que reciben apoyo psicológico en estas condiciones. ¿De dónde viene la depresión en este caso? De las circunstancias, donde un niño no tiene decide ser como es y el mundo no está de acuerdo.

A manera de conclusión, reiteramos que la depresión es el resultado de muchos factores distintos. Puede ser una solo, usualmente es la combinación de varios. Por eso, invitamos a todos a que reflexionen sobre los hábitos y costumbres que llevamos.

Al mismo tiempo, estemos atentos de los hábitos de los seres queridos que nos rodean. Poca gente disfruta de ser franco y decir las cosas de frente. Pero es una costumbre que podría ayudar a salvar a miles de personas, incluso millones. Si alguien nos preocupa, hay que hacérselo saber justo por esa misma razón, porque lo queremos. No hay que dejar que el consejito se quede en la punta de la lengua. Se puede predicar el amor de esta manera. Quizá la pregunta no es ¿de dónde viene la depresión? sino ¿cómo la puedo arreglar? Ni siquiera importa la pregunta, si no lo que hacemos por cambiarlo.

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Test psicológico para medir tu nivel de autoexigencia

La vida está llena de retos, sí así la queremos ver. Nosotros mismos alcanzamos una serie de metas para autorealizarnos, o no. Pero una vez que crecemos, nadie nos está persiguiendo o evaluando el desempeño, como en la escuela o la niñez en casa. La principal herramienta para lograr los objetivos es, entonces, la autoexigencia. El ímpetu y tiempo que dediquemos equivale a los resultados, aunque nos caigamos una y otra vez. Por eso, importa conocer tus propios límites, para saber hasta dónde exigirte y no malpasarte. Hoy te traemos un test psicológico para saber en qué nivel estás al respecto de la autoexigencia y así seas consciente de cuál es el siguiente paso.

Medir la autoexigencia depende de diversos factores. Los límites a tomar en cuenta son la salud mental y física, como mínimo. Pero muchas veces no sabemos cuáles aspectos mentales debemos de cuidar. Venimos de una cultura trabajadora donde se estira el horario laboral y no tiene consecuencias, a primera vista. Sin embargo, la sociedad actual sumergida en el ambiente urbano lleno de estrés nos trae nuevos retos.

Podemos dividir la autoexigencia en tres rubros:
1. Por metas propias: quizá la menor cantidad de personas pertenece aquí, pero si eres uno de estos felicidades. La mayoría poblamos alguna de las otras dos categorías. Tu ejemplo motiva si es que tus metas te empujan y te llenan de energía para completar cada tarea que te propones para alcanzar tus sueños. No obstante debes de cuidarte. La recompensa puede que sea grande, pero no más que tu salud. Después de todo, economizamos al cuidar nuestra salud, pues desgastarnos en el trabajo solo traerá secuelas posteriores, como la necesidad de atención médica.

2. Por autoestima: la gente le da valor a las cosas y, bueno o malo, a las personas también. En consecuencia, hay tantos que aspiran a ganarse el reconocimiento de los demás. Con base en la perspectiva de los demás, nos otorgamos nuestro lugar. Sin embargo, la salud nos indica que el protagonista que debe de valorarse es uno mismo.
3. Por ansiedad: los trabajadores tienden a seguir órdenes de sus superiores. Si no están constantemente motivados, tienden a realizar las tareas por estrés o miedo de perder el empleo. El grado de estrés corporal de cada quien depende de su propia mecánica mental, por decirle de alguna manera.

Sin mayor preámbulo, pasemos a las preguntas y una breve explicación de cada una.

1.- ¿Te consideras perfeccionista? ¿Sí o no?

En esta pregunta debemos de especificar. Hay grados, pero aquí establezcamos límites. Le llamamos perfeccionista en este test psicológico a aquel que no se toma descansos frecuentemente, no toma agua, come mal, descansa muy poco y todo por realizar una tarea lo mejor posible.

Si te sobra tiempo y lo inviertes en obtener un mejor producto, qué actitud tan decidida. Pero si te desvives por mejorar algo, créeme que no lo vale. Las cosas a veces pueden seguir mejorando y mejorando, como un pozo sin fondo.

2.- ¿Te gusta trabajar en equipo? ¿Sí o no?

El objetivo de este punto es descubrir el esfuerzo que invertimos en cualquier trabajo. Si es algo que podría hacer alguien más, pero no lo dejas porque “tú lo haces mejor” o “a ellos no les interesa como a mí”, responde esta pregunta con un no.

Muchas veces se trata de soltar, aceptas que las cosas no son perfectas. Y la verdad a veces es cuestión de perspectivas, ¿qué es mejor o peor? Por un día, hay que soltar y ser un poco más libres.

3.- ¿Abandonas tus horas de sueño y de comida por trabajar? ¿Sí o no?

Esta pregunta se parece más a la primera, pero sin el factor perfeccionismo. Digamos que lo haces por las primeras semanas en el trabajo, en lo que te acostumbras. Pero si se convierte en hábito, es nocivo para ti y, por ende, para la empresa. Las jornadas de 8 horas ya tienen su rigor, 7 también, no se diga 9 o más. Se recomienda respetar tus 8 horas de trabajo, máximo 11 si es que estás en una necesidad económica extrema. De lo contrario, habla con tus jefes para explicarles lo que pasa.

4.- ¿Te consideras controlador? ¿Sí o no?

Vivimos en sociedad y las cosas cambian dependiendo del lugar al que vayamos. Pero conservamos un instinto territorial (podemos decirle así, pero no es tan literal). Queremos que las cosas mantengan un orden. Nos resulta fácil conservar ese orden, y cuando alguien lo irrumpe hace los procesos más complejos en lo que encontramos un nuevo orden. Pero el ciclo se repite, y siempre hay cambios.

Es imposible vivir de la misma manera siempre. Sin embargo el carácter controlador permanece. Por eso se recomienda manejarlo de manera prudente siempre, nunca en exceso. La respuesta a esta pregunta es sí cuando te enojas con facilidad y te resistes al cambio de manera irracional.

5.- ¿Te castigas cuando te equivocas? ¿Sí o no?
A nadie le gusta equivocarse. ¡Pero a todos nos pasa! Lo importante de equivocarnos es aprender de los errores. Solo así aprendemos y crecemos como personas. Para la próxima, dale menos vueltas a la situación.

Dependiendo de tu puntuación, te sitúas en una de las siguientes clasificaciones:

Si obtuviste la mayor cantidad de respuestas un sí, es un ALTO. Por lo tanto, eres una persona autoexigente. Inviertes tu tiempo en conseguir el mejor resultado, pero puede resultar peligroso para ti mismo. Los errores están mal, sin rodeos. No te permites un momento de descanso, aunque te lo merezcas. Si gustas, acércate a nosotros para poder asesorarte un poco más.

Por el otro bajo, tu nivel de autoexigencia es BAJO si tuviste 3 o más respuestas NO. Puedes estar tranquilo. Ejercitas tu amor propio de manera sana. Adaptas tus expectativas, metas y sueños a la realidad, sabes que es de humanos equivocarse y te sabs humano. Te felicitamos mucho por pasar este test psicológico y te alentamos a que sigas con esta actitud positiva y ejemplar. Te mandamos un abrazo desde acá.

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¿Para qué sirven los test psicológicos laborales?

Cada persona es un mundo entero, un universo nos atreveríamos a decir. La personalidad de cada uno resulta impredecible a simple vista. Por eso cuando vas a integrar a alguien a tu plantilla de trabajo, que cumpla horarios extensos durante la semana, importa conocer a ese alguien. Evidentemente no estamos hablando de un tema de que te agrade esa persona (aunque a veces influye), sino de saber que esa persona será apta mentalmente. Son exámenes para conocer su estado psicológico, no para conocer sus gustos.test psicológicos laborales

Más que hablar de inteligencia, nos referimos a una cuestión de capacidad. Para poner un ejemplo, si alguien es muy inquieto (en un grado casi extremo) difícilmente durará sentado en una oficina seis días a la semana durante ocho horas. Quizá soporte dos o tres semanas y se retire. Y esta inestabilidad puede afectar a la empresa. El tema de este blog aborda el valor y usos de los test psicológicos laborales.

Un segundo aspecto a evaluar en tests, es la situación de los empleados ya contratados por el negocio. Así, se evalúa si se encuentran bien de salud mental y si algo reduce su productividad. Quizá alguien sufrió una experiencia fuerte mientras ya laboraba en la empresa y no quiso transmitirla con sus superiores para no alarmarlos. El test revelaría su estado actual.

La rama que aborda este aspecto de la psicología se denomina psicología organizacional y laboral. Se especializa en entender a las personas desde el enfoque productivo para cualquier emtest psicológicos laboralespresa. Primero, el psicólogo se informa de los métodos y objetivos de la empresa. Digamos, se entera de las necesidades del puesto que el nuevo empleado ocupará. Entonces, aplica dichos conocimientos a los test psiológicos laborales y entrevistas, sumados a sus previos estudios de la mente humana. Tenemos como resultado una depuración de aspectos importantes para la empresa: trastornos mentales mayores, identificar actitudes y reconocer potencialidades y debilidades.

 

Trastornos mentales mayores

Como se ha hablado en blogs anteriores, existen distintos padecimientos mentales en el humano. Algunos populares o comunes, como la depresión o la crisis de pánico. Hay otros menos conocidos, pero igual de importantes de identificar. La lista se lee larga, puesto que además de haber bastantes trastornos, se necesita conocer los detalles de uno y de otro y sus grados de intensidad.

Representemos un caso por medio de un ejemplo. Llega un hombre con índices de manía, lo que le provoca energía y soltura al hablar. No obstante, la condición psicológica no es grave, se ha desarrollado poco en el hombre. Entonces puede vivir de manera normal. Dicha actitud, la energía y verbosidad, puede jugar un factor a favor o en contra. Si hablamos de un puesto de vendedor de seguros, probablemente tengamos enfrente al aspirante indicado para el puesto. Por el contrario, si sufre de un nivel desarrollado de manía el aspirante será inestable en sus emociones y reaccionará de manera agresiva. Dichos resultados saldrán a luz por medio de los test psicológicos laborales.

 

Identificar actitudes

Como mencionamos al inicio de este blog, todos somos distintos. Algunas personas actúan desenvueltas, otras se muestran reservadas. Hay quien trabaja con eficacia en equipo, y quien produce resultados increíbles en soledad. Si el puesto que buscas llenar en tu empresa es el de gerente, buscamos actitudes de liderazgo, organización y responsabilidad en general. Si, en cambio, se necesita a personal de limpieza el objetivo serán personas receptivas a recibir indicaciones, con cierta afinidad por el trabajo a desempeñar y un sentido de responsabilidad hacia dicha labor.

Te ofrecemos un listado con actitudes para que te des una idea de la gama de personalidades para encontrar. Cada uno también tiene su opuesto implícito, por ejemplo la confianza con la desconfianza:

  1. Confianza – desconfianza
  2. Flexibilidad – inflexibilidad
  3. Racionalismo o analítico – impulsividad
  4. Colaboratividad – soledad
  5. Emotividad – reservado
  6. Altruismo – egoísmo
  7. Manipulación – sumisión (a veces se puede ser ambas)
  8. Optimismo – pesimismo
  9. Positividad – negatividad (que sería como la previa pero en menor medida)
  10. Agresividad
  11. Empatía – antipatía
  12. Suspicacia – simplicidad
  13. Sardonismo – respeto
  14. Moralista o prejuicioso – abierto
  15. Nihilista – lleno de valores

 

Potencialidades y debilidades

Una vez que conocemos un espectro de las actitudes (que no son todas) podemos representar algunos ejemplos de fortalezas o puntos débiles. Sirve recuperar el mito de Sansón para esta ocasión, no tanto por su valor moral, sino por su practicidad. En resumen, se narra el relato de un hombre bueno con la sociedad y reconocido por sus logros, sin embargo un día le revela su debilidad a una mujer de la que se enamoró, su cabellera. Ella transmite la información a los enemigos de Sansón y le cortan la cabellera. En la historia se le vence con la intención de hacerlo.

En el trabajo será distinto, puesto que lo que queremos es cuidar a los empleados o saber si el aspirante será apto. La comparación es la siguiente: entra alguien que cumplió todo el perfil y te encantó en la plantilla de empleados. Es el mejor trabajador que has visto en décadas. Sin embargo, se le complica adaptarse a los cambios. Si se conoce esta personalidad, la empresa puede implementar los nuevos métodos con sutilidad o darle una capacitación especial a dicho empleado, puesto que vale tanto.

Pongamos otro ejemplo. El empleado más productivo gana un reconocimiento. El dueño le pide que prepare un discurso corto para presentarlo a los directivos, quiere comenzar a integrarlo con el equipo de trabajo. No obstante, el empleado tiene una inseguridad inmensa a presentarse y hablar en público, además él no desea ascender. Dicha situación podría avergonzarlo y afectaría su comodidad posterior con la empresa. Él es feliz en su puesto y prefiere permanecer con sus labores. En este caso, los test psicológicos laborales también sería de ayuda.

 

En resumen, se consideran los distintos aspectos mentales y emocionales de las personas en los tests. Su enfoque principal es evaluar la situación del aspirante o empleado para reconocer si son aptos o si pueden mejorar en algo. Recuerda, a todos nos falta una revisada de vez en cuando, nadie es perfecto.

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Depresión mayor: ¿En qué consiste este trastorno?

Los estados de ánimo de las personas varían de una a otra. Hay días buenos y otros malos, por eso nos sentimos tristes, enojados, tranquilos o inquietos. Existen tantos factores que influyen en nosotros que resulta importante saber diferenciar cuando se trata de un problema crónico o solo es una racha desafortunada. Justo por eso, el blog de hoy se centra en la depresión mayor, sus causas y características para identificarlo de manera sencilla.

depresión mayor

Primero que nada, ¿cómo identifico una depresión? Es un término muy generalizado, que se usa en la cotidianidad como un sinónimo de tristeza. Todos podemos tener un día azul, quizá un par de días o incluso más si vivimos la pérdida de alguien especial. Por esta razón se debe de remarcar que solo representa un problema cuando nos impide desempeñarnos en nuestro día a día de manera regular: trabajo, escuela, familia, amigos. En casos más intensos se convierte en trastorno, llamado clínicamente trastorno unipolar o transtorno depresivo mayor.

Para precisarlo mejor, es un estado donde predomina la tristeza, pérdida, ira o frustración por lapsos largos. Mínimo, se percibe durante varias semanas continuas y se puede prolongar por meses, incluso años. Las consecuencias varían desde falta de energía o de interés en las otras actividades, falta de sueño y disminución o aumento del apetito.

Un ejemplo que ayuda a esclarecer entre la tristeza nacida a raíz la muerte de un cercano, o duelo, y la depresión se mide con el tiempo. La pérdida se supera con el tiempo, aprendemos a vivir con ello y terminamos por entenderlo. El hambre regresa de manera natural, al igual que el sueño. La paz mental viene por sí sola cuando menos lo imaginas. La depresión mayor, al contrario, puede permanecer durante años. Si no hacemos nada para cambiarla, se quedará ahí o se agravará.

Detrás de las causas y consecuencias inmediatas, se sospecha que hay un trasfondo de herencia genética. Aspectos paralelos como las hormonas y sus desequilibrios o cambios físicos podrían desencadenar los efectos. Aún se estudia al respecto y especula, sin embargo las causas científicas todavía son inciertas. Hablando del ámbito social, hay experiencias de vida que podrían ser las culpables:

  1. Tener autoestima muy baja
  2. Depender mucho de los demás
  3. Ser autocrítico o pesimista en demasía
  4. Familiares consanguíneas con antecedentes mentales (aquí es importante destacar que se comparten rasgos bioquímicos entre familia, entonces si a uno le sucedió a otro también, pero la verdad a cualquiera le podría pasar)
  5. Tener estigmas sociales (digamos homosexualidad, etcétera) en ambientes donde se ven negativos. Sería resultado de la presión social y el constante ataque, no de las preferencias sexuales per se
  6. Abuso de alcohol o drogas recreativas
  7. Enfermedades crónicas (generan desequilibrios físicos y reducen la moral)
  8. Ciertas medicinas (es importante consultar con el médico en caso de que se sospeche que esta sea la razón)
  9. Situaciones de estrés o trauma, digámosle maltrato físico o abuso sexual, problemas económicos graves o una pérdida de un ser querido y que no se supere

Sus efectos son profundos, pues involucran a nuestros neurotransmisores y glándulas, hablando del aspecto fisiológico. Por eso, en casos intensos se diagnostican fármacos, mismos que en combinación con la psicoterapia tienen buenos resultados. De cualquier manera, se recomienda buscar asesoría profesional si llega a mermar la vida diaria considerablemente.

Otro rasgo importante a destacar es su amplia gama de consecuencias en el cuerpo. Se trata de un padecimiento lleno de claroscuros, puesto que puede ser intenso o sutil, pero no por eso mejor. Un ejemplo de esto es lo contradictorias que pueden ser algunos de sus síntomas: cansancio excesivo e insomnio.

Además se puede mezclar con otras condiciones psicológicas. Por ejemplo, con la manía. La combinación de estos dos genera aumento en la energía, autoestima y se habla demasiado. De la misma manera, se mezcla con rasgos psicóticos, melancólicos e incluso se relaciona con la época del año y la luz que percibimos. Es importante hacernos conscientes de nuestro estado actual y saber cuándo podríamos vivir algún riesgo. Siempre nos vendrá bien una revisión de rutina con el psicólogo una o dos veces al año, solo para cerciorarnos.

Como un testigo de alguien con depresión, no resulta fácil reconocer cuando alguien vive los efectos. La verdad es que varían dependiendo de la persona. En niños, se evidencia cuando hay:

– Tristeza

– Irritabilidad

– Apego

– Dolores

Negarse a ir a la escuela

Bajo peso

 

En adolescentes, se añaden algunos aspectos y se eliminan otros, además de tristeza e irritabilidad:

– Se sienten negativos e inútiles

– Iracundos

– Bajo rendimiento o poca asistencia a la escuela

– Se perciben a sí mismos como incomprendidos

– Se muestran extremadamente sensible hasta en situaciones mínimas

– Consumen drogas de uso recreativo o alcohol

– Comen o duermen demasiado

– Llegan a la autolesión

– Pierden el interés por las actividades habituales

– Evitan la interacción social

 

Por otra parte, los adultos mayores también lo pueden vivir. Pero no por eso es algo normal como parte del envejecimiento, de igual manera se recomienda tratar. Recuerda diferenciar entre los efectos secundarios que provocan los medicamentos, en caso de que los haya. Consulta con tu doctor en caso de que tengas dudas al respecto. Algunos síntomas son:

– Dolor en distintas partes del cuerpo

– Cansancio extremo

– Falta de apetito

– Complicaciones para dormir

– Optar por permanecer en casa para no salir a socializar o hacer cosas nuevas

– Dificultades con la memoria o cambios de personalidad

– Falta de interés o apetito sexual

– Pensamientos inclinados al suicidio, sobre todo en el género masculino

 

 

Como conclusión, decretamos que somos conscientes de lo que implica un padecimiento como la depresión mayor. Por eso, en caso de que prefieras no acudir con un médico o profesional de la salud, te aconsejamos hablar con un amigo o ser querido. Más perspectivas de la misma situación siempre nos ayudan a evaluarlo con objetividad. Incluso, puedes acudir con un líder religioso o persona de confianza en general, digamos profesor o jefe del trabajo. Una vez socializado lo que sucede, se pueden buscar más opciones para aliviar el malestar emocional, físico y mental.