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Si te preguntas: De dónde viene la depresión

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El tema de la depresión fue tocado previamente en este blog. Lo puedes encontrar navegando por nuestro sitio, el tema a tratar era la depresión mayor. El día de hoy, nos toca lidiar con su origen. De dónde viene la depresión. Primero, vamos a describir sus características para conocerla mejor, después expondremos sus causas psicológicas y fisiológicas.

 

Aspectos generales

La OMS lo define como una enfermedad común, puesto que la sufren más de 300 millones de personas en el mundo. Representa a un número importante, porque se trata de una aflicción que impide realizar las actividades diarias parcial o totalmente. Esto significa que parte de la población se ve mermada, limitada en su vida. Los signos que los afectados experimentan varían desde la tristeza (el más común), el enojo, pérdida, frustración. No obstante, la permanencia de estos signos es lo que genera depresión. Serán semanas o meses, pero el depresivo se sentirá así por periodos prolongados.

 

Sin embargo, pocas personas se tratan de este malestar psíquico. Según la misma OMS, menos de la mitad. ¡En algunos países solo uno de cada diez recibe ayuda! Cada año, cerca de 800,000 personas se arrebatan la vida suicidándose, producto de un manejo incorrecto de esta enfermedad. Representa el segundo mayor peligro para los jóvenes de entre 15 y 29 años de edad. Este dato abre paso a la cuestión central del presente blog: de dónde viene la depresión.

 

Principales causas

No se puede definir una causa específica. De cualquier manera, hay una serie de síntomas que la rodean. Se pueden catalogar en grupos generales como la sociedad, los hábitos y enfermedades físicas, la genética y la condición psicológica. Vamos a ir punto por punto para entenderlo a profundidad. Cabe mencionar que todos se relacionan entre sí. Por eso hacemos hincapié en que no es una causa específica, sino producto de varias.

  • Factores sociales: aquí englobamos todos los factores externos que influyen en nuestras personas, por ejemplo el empleo, la familia, la relación en pajera, la colonia donde vives e incluso la relación con las mascotas. A muchos les pasa que pierden su empleo, pasa algún problema con la familia o la colonia se pone peligrosa. Son momentos normales. Pero cuando se prolongan, pueden crear negatividad y en consecuencia estados mentales depresivos. Otro aspecto que suele pasar desapercibido es el aislamiento social, pues no se relaciona con este malestar usualmente. Probablemente te preguntas de dónde viene la depresión.  Tiene más orígenes de los que nos imaginamos.
  • Factores psicológicos: en este rubro caben todas las situaciones intensas que se experimentan y dejan una marca en nuestra psique. Digamos, un hecho traumático o una idea que nos rehusamos a superar. Un rechazo amoroso puede durar un día o un año, dependiendo del protagonismo que tenga en nuestra cabeza. Un accidente con los padres pudo devenir en una memoria escalofriante en el futuro, pero nunca se resolvió del todo y dejó marcas.
  • Factores genéticos: nadie tiene control sobre la herencia que nos dejaron nuestros padres biológicos. Se le considera un factor generalizado. No obstante, puede ser un comportamiento aprendido de los padres. Podríamos decir una especie de réplica, pues como sabemos los niños entienden gran parte del mundo por medio de los padres. Absorbemos sus actitudes y creencias de manera inconsciente. Aunque quizá esta opción no reune las razones suficiente. ¿De dónde viene la depresión?
  • Factores fisiológicos: los ciclos hormonales cumplen sus funciones. De cualquier manera, pueden provocar desvarío emocional. Aquí se muestra con mayor frecuencia en las mujeres por la ovulación y los constantes cambios físicos que conlleva.
  • Hábitos: el abuso de sustancias que se vuelven nocivas para el cuerpo y mente lleva a descompensar el equilibrio emocional. En respuesta, el cuerpo decae tras los excesos y tarda en recuperarse. Sin embargo, el consumo frecuente conduce a mantenerse en ese estado y se malacostumbra. Hablando de lo que el cuerpo ingiere, una dieta balanceada puede fungir como un factor clave para prevenir la depresión.

¿De dónde viene la depresión? Nos atreveríamos a decir que de la relación de distintos factores al mismo tiempo. Pondremos un ejemplo para expresar mejor esta idea. Si una persona come bien, hace ejercicio y lleva una buena relación con su familia, podrá sobrellevar de mejor manera un “gran problema” como la pérdida de un trabajo. De igual manera, es menos probable que sufra un desequilibrio hormonal si se alimenta de manera balanceada y hace ejercicio.

Pasa que las dificultades graves de la vida nacen cuando una cosa lleva a la otra. Un problema desencadena otro, y así se pasa la vida. Se vive con las llagas abiertas y reviviendo una misma emoción una y otra vez.

Parte de la población carece del conocimiento sobre la salud mental, hay quién cree que la depresión es estar triste y ya. En el pensamiento popular sí es así, pero sirve hacer la distinción clínica para poder tratar la condición. Sin embargo, el estudio del fenómeno y la promoción de esta información han ayudado a progresar.

No importa de dónde viene la depresión

Algunas veces las cosas no están en nuestras manos. El caso de niños transexuales es un buen ejemplo. Ellos sienten su manera de ser, sin embargo la sociedad se contrapone tajantemente a su libertad. Dicha actitud se refleja en su entorno y viven una ansiedad o depresión constante por la presión y desprecio de la sociedad. Pocos son los niños que reciben apoyo psicológico en estas condiciones. ¿De dónde viene la depresión en este caso? De las circunstancias, donde un niño no tiene decide ser como es y el mundo no está de acuerdo.

A manera de conclusión, reiteramos que la depresión es el resultado de muchos factores distintos. Puede ser una solo, usualmente es la combinación de varios. Por eso, invitamos a todos a que reflexionen sobre los hábitos y costumbres que llevamos.

Al mismo tiempo, estemos atentos de los hábitos de los seres queridos que nos rodean. Poca gente disfruta de ser franco y decir las cosas de frente. Pero es una costumbre que podría ayudar a salvar a miles de personas, incluso millones. Si alguien nos preocupa, hay que hacérselo saber justo por esa misma razón, porque lo queremos. No hay que dejar que el consejito se quede en la punta de la lengua. Se puede predicar el amor de esta manera. Quizá la pregunta no es ¿de dónde viene la depresión? sino ¿cómo la puedo arreglar? Ni siquiera importa la pregunta, si no lo que hacemos por cambiarlo.

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