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Síndrome de Burnout: ¿qué es y cómo saber si lo tengo?

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¿El empleo que una vez soñaste se ha convertido en una pesadilla? ¿Tu profesión dejó de ser tu pasión para transformarse en una rutina más?

Pudieras estar experimentando el síndrome de Burnout, un conjunto de síntomas que se hace cada vez más común y que amenaza la productividad.

En este artículo encontrarás claves precisas para que sepas lo que significa y si reúnes las señales necesarias para tenerlo.

 

¿Qué es el síndrome de Burnout?

El síndrome de Burnout es la respuesta que desarrollan muchas personas frente a una situación de estrés laboral intenso.

Algunos rasgos identificables de este síndrome son los sentimientos y las actitudes negativas hacia la mayoría de gente que integra el entorno del trabajo, sin importar que se trate de compañeros de trabajo o personas que requieran de sus servicios.

La primera persona que describió el también conocido como “síndrome del quemado”, fue el psiquiatra Herbert Freudenberger.

Sus observaciones estuvieron ceñidas al ámbito de los servicios de salud, por lo que no sorprende que los datos de su trabajo se refieran a estos y no a las empresas.

Lo que él observó fue que muchos profesionales del sector salud llegaban a odiar sus trabajos, pero que eso era a lo que se querían dedicar desde siempre.

Con el paso del tiempo, su uso se ha expandido al ámbito organizacional sin mayor distingo.

 

Factores de riesgo 

Algo llamativo dentro del síndrome de Burnout es que no todos los empleos lo desencadenan.

Al menos hay predominancias según la profesión.

El caso de los médicos es llamativo porque según el Informe Nacional de Burnout, Depresión y Suicidio emitido en los Estados Unidos de Norteamérica se revela que el 44% de los médicos lo padece.

Es una cuota muy alta, casi 1 de cada 2.

El exceso de carga laboral es uno de los factores determinantes en la aparición del síndrome de Burnout.

Al parecer, atender pacientes y tratar de atender a sus contantes demandas puede ser un potente detonador.

De todas formas, tal como lo mencionamos antes, cada vez más son las personas que sienten los síntomas, sin importar a la profesión que se dediquen.

Para comprender mejor esto es importante conocer cuáles son los factores de riesgo que están presentes en las empresas modernas.

 1. Exceso de horas de trabajo

A mayor carga laboral, mayor posibilidad de Burnout. Una vez más, las primeras observaciones de Freudenberger abarcaron a los médicos y a los bomberos.

En tal sentido, en estos ámbitos, hasta 7 de cada 10 trabajadores se muestran insatisfechos con su carga horaria.

2. Tareas y roles mal definidas

Cuando alguien se especializa en una actividad puede tener mayor foco. Si, por el contrario, sus actividades son tan diversas que no logra hacerse hábil en solo una, entonces la carga de estrés aumenta.

Esto puede conducir a un síndrome de Burnout debido al constante esfuerzo cognitivo de hacerse bueno en algo que no domina.

3. Exceso de trabajo

Las cargas horarias no siempre se relacionan con exceso de trabajo. Sin embargo, cuando este último aparece, el agotamiento es prácticamente inevitable.

A esto se le suma la presión por entregar las tareas a horas específicas, por lo que la sensación de ir contra reloj agudiza el malestar.

4. Mobbing o malos tratos en el trabajo

Aunque en los últimos tiempos la narrativa del respeto laboral entre los compañeros se difunde con mayor énfasis, también es cierto que los comportamientos de este tipo no desaparecen.

Hechos como el favoritismo hacia algunas personas de la empresa, los pagos a destiempo o injustos, comentarios ofensivos, etc., pueden desencadenar el síndrome de Burnout.

 

Fases principales del síndrome de Burnout

Aunque hay varios modelos que explican las diversas fases del síndrome de Burnout, nosotros haremos referencia al modelo de Farber (1991), pues consideramos que sintetiza de buena forma la información.

1. Entusiasmo y dedicación

Se da cuando el empleado recién comienza en su cargo. En este momento impera el optimismo, sobre todo si ha recibido promesas de mejoras salariales con base en el rendimiento o posibilidad de ascender en la estructura de la empresa.

2. Respuesta de ira y frustración del trabajador

La rabia y la frustración son respuestas que alguien da cuando se siente agredido y cuando algo no sale como estaba previsto o como había sido previamente acordado.

En el caso de un empleo, las respuestas de la persona que lo ocupa tienden a ser agresivas y menos tolerantes frente a los estresores laborales.

3. No hay una correspondencia entre el esfuerzo y los resultados y recompensas

Tener esa sensación de que, por más que se dé, no se recibe en la misma proporción, genera malestar.

 Si nos remitimos al ámbito laboral, entonces es evidente que la mayoría de personas trabajan para obtener resultados y recompensas, aun cuando no lo declaren abiertamente.

síndrome de burnout
El síndrome de Burnout desencadena dolencias físicas como dolor de cabeza y migraña.

4. Se abandona el compromiso e implicación en el trabajo

El empleo que, en la fase inicial era motivo de ilusión y optimismo, ya no lo es. La persona siente indiferencia cuando se le habla al respecto.

Sus actitudes de descuido son claras: inasistencias, retrasos, mala atención, displicencia, etc.

5. Aumenta la vulnerabilidad del trabajador y aparecen los síntomas cognitivos, emocionales y físicos

Aunque los síntomas comienzan a aparecer desde el inicio, es en esta fase en la que se hacen más evidentes.

Problemas como dolores musculares, tensión en la espala y cuello, desconcentración, irritabilidad, gastritis, indigestiones y otros son parte de lo que se puede ver en estas fases.

Conclusión

Tal como comienza a ver, parece que nuestra sociedad se está habituando no solo al concepto del síndrome de Burnout, sino que también a los síntomas.

Esto es peligroso porque, aunque reconocer el valor del trabajo es siempre importante, comunicar que el exceso y la precariedad son ingredientes básicos para el éxito es dañino.

Entre un 10-12% de las personas con este síndrome padecen de úlceras asociadas.

Si tomamos en cuenta que las úlceras ya son estados avanzados de situaciones como gastritis, entonces deberíamos estar alertas.

La primera opción para evitar tales daños es la comunicación: reporta que la cantidad de asignaciones que tienes te están sobrepasando o que alguien está impidiendo que realices tu trabajo como deberías.

Comunícate con la instancia superior correspondiente, normalmente es la oficina de recursos humanos.

Si tus condiciones laborales no cambian, la opción de cambiar de trabajo debe ser considerada con mucha seriedad.

Si consideras que necesitas apoyo terapéutico para tomar un decisión o para mejorar tu desempeño, en caso de que decidas permanecer en tu empleo, nosotros estamos listos para ayudarte.

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