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Cómo ser un buen líder y 8 claves para serlo

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Ninguna organización que se precie de ser exitosa pudo haber llegado ahí sin uno o varios líderes.

De hecho, las empresas y las organizaciones marchan al ritmo en que lo hacen sus integrantes, específicamente sus líderes.

Un buen líder es sinónimo de crecimiento e innovación, de variables que se evidencien en cifras y desarrollo, no de títulos ni diplomas.

Para convertirse en un buen líder no hay fórmulas mágicas. El liderazgo se gana y se trabaja, no se decreta.

¿Qué es el liderazgo?

Lo más obvio sería pensar en que el liderazgo es una condición del que lidera, pero eso sería reducirlo a algo muy sencillo.

El liderazgo es la cara visible de la visión y la cultura de una empresa.

El liderazgo es planificación y búsqueda constante de la mejora, pero también tiene relación directa con la motivación y con la cooperación.

El liderazgo, por ejemplo, no es gestión ni administración porque no hace falta ser un líder para poder gestionar ni administrar.

¿Es entonces un gerente? ¿Ser gerente de una organización te transforma automáticamente en un líder? No, liderazgo y gerencia no van siempre de la mano, aunque lo deseable y lo comprobado es que un buen gerente sea un buen líder.

Un gerente puede revisar presupuestos y administrar, sin que otras personas lo vean como un líder.

De hecho, una forma sencilla en la que muchas personas descubren sus habilidades para liderar se da cuando los demás le reconocen como tal.

El liderazgo es entonces una cuestión de influencia y no se evidencia solo cuando las cosas van bien sino también cuando van mal, por eso, más que temerle, se le respeta.

cómo ser un buen líder

Son las personas a tu alrededor quienes deciden si eres un líder o no y si deciden seguirte o no.

10 características de un buen líder

Como ya te habrás dado cuenta, ser un buen líder no es fácil. Sin embargo, sí es posible darse cuenta de los rasgos que comparten en común.

  • Un buen líder tiene determinación

Ese es uno de sus grandes rasgos característicos. Lo que otros no se atreven a decidir, él o ella lo decide.

Un líder entiende que el tiempo es escaso, sobre todo en algunas circunstancias de apremio, por eso hay que aprovecharlo. Y decidir es eso, no dilapidar los minutos que se escurren mientras que una crisis avanza o mientras que una gran oportunidad se posterga.

Una vez que toman una decisión se compromenten con ella y asumen el riesgo de que no obtener los resultados que todos esperan.

  • Predica con el ejemplo

¿Quién respeta a alguien que le pide a otros que hagan algo, pero que él mismo o ella misma no hacen? Nadie.

Si alguien sigue a una persona de este tipo es más por miedo o por conveniencia.

En el caso del liderazgo, si un líder tiene que ensuciarse, se ensucia.

Esto aplica de forma metafórica y hasta literal. De ahí que muchas veces veamos a líderes políticos haciendo acto de presencia en castástrofes o desastres naturales.

  • Mantiene el foco en los objetivos

Se puede poner el foco en el problema o en los objetivos. Un líder lo sabe, pero elige conservar el propósito y cambiar lo que haya que cambiar para lograrlo.

Esto no significa que tengan todas las respuestas ni que lo sepan todo, pero sí que mantienen la actitud adecuada para avanzar a pesar de que el panorama luzca complicado.

Por ello priorizan y descartan las acciones que no son necesarias para cumplir las metas.

  • Siente pasión por lo que hacen

Si alguien no siente pasión por una tarea, difícilmente será un ejemplo de cómo ser un buen líder.

Los líderes aman la excelencia y se preocupan porque los detalles sean cumplidos a cabalidad. Ellos saben que la mediocridad implicará que haya que rehacer el trabajo o que se generen conflictos en las empresas y organizaciones.

  • Es humilde

La arrogancia es enemiga de las buenas relaciones, por eso es que la humildad hace grande a un líder.

Y no es la grandeza en sí, es la facilidad de empatizar con el otro y de escuchar a su equipo, de asumir que no siempre tienen la razón y que la opinión de los demás también tiene valor.

  • Sabe reconocer y dar créditos a otros

Es común escuchar que hay personas que roban las ideas de otros. Si alguien se jacta de ser un buen líder, seguramente es porque también reconoce los logros de los demás.

Dar crédito a quien haya que dárselo es decirle al otro lo importante que es, tanto así, que merece ser reconocido por los demás como el artífice de una idea o una obra.

  • Ayuda a las personas para que crezcan

Un buen líder comparte lo que sabe porque sabe que el éxito de su equipo es también el suyo.

Imagina a un entrenador de fútbol.

¿Tendría sentido que no enseñara lo que sabe a sus jugadores para ser él quien destaque? ¿Sería realmente exitoso?

Es prácticamente imposible que así sea. Si crecen los demás, crece el buen líder.

  • Se comunica de forma eficaz

La comunicación clara y sin agendas ocultas es un factor determinar en el camino de cómo convertirse en un buen líder.

Por tanto, procura que la comunicación fluya hacia todos los niveles. No importa si se trata de las personas dedicadas a la limpieza o del gerente de un departamento.

Tanto la comunicación externa de una organización externa como la interna son igual de importantes. Y él o ella lo sabe bien.

John Maxwell es reconocido como uno de los principales autores acerca del liderazgo

Conclusión sobre cómo ser un buen líder

El liderazgo tiene bastante de natural. Por eso hay personas que parecieran haber nacido para serlo, bien sea porque son elocuentes, determinados, ingeniosos, etc.

De cualquier modo, estas son habilidades que se pueden desarrollar. Si algo debería tener un buen líder es eso: las ganas y la disposición de aprender.

Todo lo demás es alcanzable en la medida de que se esté dispuesto a cometer errores y a asumir la responsabilidad, a delegar y a compartir el protagonismo.

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